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Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

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Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kishi Nakegura el Mar Jun 30, 2015 1:08 pm

-¡Auch!-exclamó un alumno cuando le puso alcohol a la herida. Hizo una mueca y contrajo el brazo, intentando alejarlo del hombre de cabellos grises por puro instinto, aunque con un fuerte agarre lo acercó de nuevo. Ya estaba acostumbrado a ese tipo de reacciones, algunas veces bastante exageradas, así que ya sabía por dónde coger para que dejaran de zarandear el foco del dolor-Ya te vale, cómo pica...-se volvió a quejar soplando en la herida. Suspiró y cerró la caja de primeros auxilios con la pequeña sonrisa de siempre, antes de dejarla de nuevo en el pulido armario blanco. Sacó un rollo de vendas y volvió con el alumno para cubrirle el área afectada.

-Venga, venga, que no es para tanto. Eres un chico grande, seguro que puedes aguantarlo.-sonrió con dulzura, como solía hacer en la mayoría de situaciones. Hizo un nudo seguro para que la tela no se moviera y puso los brazos en jarras-Ale, ya está. Ya puedes volver a clase.-avisó antes de sacar un dulce de uno de los cajones. Sabía que era para niños y que la mayoría terminaban por decir que no, ya fuera por vergüenza o por desagrado, pero le seguía gustando eso de ver algunas sonrisas encantadoras provocadas por la sorpresa.-¿Piruleta?-preguntó tendiéndole el caramelo rojo.

-¡No soy un crío!-se quejó marchándose aparentemente indignado, con un leve rubor en las mejillas. Kishi pensó que en esas edades la gente era muy tierna, pero no pudo evitar soltar un suspiro, llevándose la piruleta a los labios.

-Pues está muy rica.-habló para nadie antes de volver a lo suyo, arremangándose la camisa para estar más fresco. Se sentó en su mesa, junto a una camilla bastante usada pero limpia y cuidada, y empezó a escribir algunos informes que tenía pendientes mientras canturreaba una canción que se inventaba sobre la marcha. Al cabo de un rato (no supo decir cuánto, pues cuando se distraía o concentraba, el tiempo iba a su bola) entró alguien más a la sala y se giró para saludarla incluso antes de saber quién era-Buenos días.-dijo risueño.
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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kashia Bythesea el Mar Jun 30, 2015 5:03 pm

De nuevo había pasado varios días encerrado en su despacho, hospedándose en el hospital como si de su casa se tratara. Acababa de usar las duchas tranquilamente, poniéndose luego el cambio de ropa que siempre tenia listo. De por si no transpiraba y su cuerpo solía oler bien naturalmente, sin embargo, ya fuera por costumbre o porque le gustaba, seguía manteniendo una higiene humana.

Llevaba su largo cabello suelto y levemente húmedo, su usual camisa blanca y los pantalones tejanos desgarrados que solía usar, aquellos que más cómodos le eran. Caminaba tranquilamente por los pasillos del hospital hasta que, a lo lejos, observó a la encargada de las enfermeras. Esa mujer siempre le traía problemas, se enojaba con él por razones extrañas y en más de una ocasión lo echaba de hospital. Las razones de dicha mujer eran obvias ¿Que doctor permanece días en el hospital, usándolo como su propia casa, por placer? el castaño era difícil de tratar, de eso no cabía duda, pero para esa feroz y estricta mujer nada de eso importaba; solo quería mantener el orden de aquel hospital.
Kashia sabia que encontrarse con ella seria problemático, por lo que disimuladamente giró a la siguiente esquina que encontró y echó a correr, bueno "echo a correr" quizás sea decir mucho, simplemente aceleró el paso. Sin embargo no salió exactamente como esperaba - Doctor ¿Se puede saber que hace todavía aquí? ¡Hoy es su día de descanso! - dijo desde el extremo del pasillo por el que él castaño acababa de adentrarse. El joven se giró lentamente para observar el rostro de la mujer, algo incomodo - ¡¿Ha vuelto a hacer uso de las instalaciones sin permiso?! - preguntó al observarlo con el pelo mojado.

Esta vez si que echó a correr, tan rápido como pudo, aunque su baja resistencia no le permitió recorrer demasiado. Observó a su alrededor y entró a la primera sala que encontró, cerrando la puerta tras de si. Siquiera se había parado a observar si la sala estaba ocupada, por lo que el "Buenos días" que escuchó lo sorprendió levemente. Observó al sujeto en cuestión - Buenos días...-  dijo con su rostro inexpresivo y una voz suave y tranquila. No tardó demasiado en escuchar, a lo lejos, los sonoros pasos de aquella mujer. En su rostro se percibió una leve mirada de pánico y lo único que pudo hacer fue dirigirse rápidamente hacia el joven de cabello plateado y mirarlo algo suplicante - Por favor, no le digas que estoy aquí - Se escucharon dos golpes en la puerta, educados, pero severos. El castaño  simplemente corrió y se escondió tras la mesa, abrazando sus piernas y enterrando su rostro entre ellas.




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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kishi Nakegura el Mar Jun 30, 2015 8:22 pm

Su sorpresa fue notable cuando vio a un muchacho de cabellos largos y brillantes entrar de golpe, preocupado. A primera golpe de vista parecía que se estuviera escondiendo de algo, y la sospechas se le confirmaron en cuanto formuló esa extraña petición. Asintió, extrañado, y observó cómo el joven se precipitaba a esconderse tras la mesa hecho un ovillo. Ladeó la cabeza e hizo además de preguntarle algo, pero entonces llamaron a la puerta y la enfermera con peor genio del hospital se presentó. Aunque ya se conocían de un tiempo, así que no le costó adquirir un humor más relajado al verlo ahí sentado.-Perdone, Doctor Nakegura, pero no habrá visto a un jovenzuelo de cabellos largos y oscuros, ¿verdad?-inquirió agitada y con los mofletes sonrojados por la carrera.

-Por favor, Marta, ya te he dicho que puedes llamarme Kishi.-pidió con esa sonrisa educada que tanto lo caracterizaba. Se levantó de su silla y se acercó a la mujer, consiguiendo que instintivamente se tensara, aunque no tardó en relajar el cuerpo de nuevo-No, no he visto a tu chico, pero creo que no deberías tomártelo tan enserio. Tienes una piel muy bonita, pero se estropea rápido si te alteras demasiado. ¿Has probado en tomarte una taza de leche caliente antes de irte a dormir? Va muy bien para relajarse y ayuda a dormir mejor.-comentó con su habitual interés por una agradable conversación, por muy banal que pudiera llegar a ser. La mujer tosió, avergonzada, y lo miró con ojos sabios pero inexpertos en ese tipo de situaciones.

-No, no lo he probado. Pero creo que no pierdo nada...-terminó por decir sin saber muy bien dónde meterse-Pero si ves al chico...

-No te preocupes, Marta, si veo al chico te avisaré.-sonrió con amabilidad-¿Pero por qué no pruebas en pedírselo a otra enfermera? Seguro que te hace el favor de buscarlo encantada.-la mujer pareció dudar, mirando a Kishi como si éste tratara de engañarla, pero terminó por suspirar y dedicarle unos ojos más tranquilos.

-Está bien, está bien, ya lo dejo en paz.-sentenció con un par de movimientos vagos con las manos, como para decir que se rendía en encontrar al muchacho.-En fin, le... te dejo tranquilo, Kishi.-se despidió cerrando la puerta con una leve sonrisa, antes de ponerse manos a la obra de nuevo. El espíritu se despidió con la mano hasta que dejó de verla, y entonces, aunque con la misma expresión tranquila, se acercó al chico, que seguía hecho un ovillo por temer a que lo descubrieran.

-¿Puedo saber qué has hecho para que la señora Odden corra por medio hospital?-preguntó con curiosidad, agachándose para quedar a su altura.
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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kashia Bythesea el Mar Jun 30, 2015 9:36 pm

"Marta". Nunca había llegado a preguntarle el nombre, siquiera se le había ocurrido. Podría haberlo notado en el identificador que llevaba en el traje, pero debido a que siempre terminaba desviando la mirada cuando se trataba de ella, nunca lo había hecho. Quizás por eso me odia pensó, como si fuera la única y más lógica razón que podía haber encontrado jamás. Se trataba de ese tipo de persona, alguien de extremos exagerados: si alguien no te trata bien, te odia; si alguien te odia, ignóralo. Esa era su ley, su estilo de vida. Tratar con personas era sumamente complejo, sólo imagínate tratar con alguien a quien no le caes bien... Definitivamente era imposible para él.

Escuchó la conversación ajena, sintiéndose levemente aliviado cuando supo que él contrario realmente lo estaba cubriendo. A medida que la charla avanzaba él castaño solo podía pensar lo mismo que últimamente pasaba por su mente cada vez que conocía a alguien nuevo ...Él es increíble sí, ya empezaban a ser comunes ese tipo de conclusiones. Quizás algún día entendería que los demás no eran tan increíbles, si no que él era bastante extraño, sin embargo hoy definitivamente no era ese día. Kashia permaneció en esa misma posición, esperando pacientemente a que la mujer se marchara. Entonces cuando él contrario se paró cerca de él y formuló la pregunta levantó el rostro, con las mejillas levemente sonrojadas por el sofoco de su propia respiración. Su mirada hablaba por si sola, decía "No he hecho nada"; parecía la de un niño que no comprende porque lo están riñendo. Entonces sus labios se entreabrieron levemente y con una voz sólo lo suficientemente alta como para que él contrario lo escuchara musitó - Creo que me odia - premiendo sus labios tras pronunciarlo. El hecho de que los ignorara no significaba que disfrutara el sentimiento de "ser odiado", era por lo contrario, algo que le preocupara y angustiaba. Se trataba de un joven acostumbrado a la soledad y sin embargo era probablemente aquel que más la odiaba. Al llegar a esa universidad, en su subconsciente, había deseado terminar con esa cadena de tristeza que lo había rodeado toda su vida, pero las cosas no son tan simples; los viejos hábitos nunca mueren.

- ...Siento mucho las molestias... - dijo tras volver a su inexpresivo y tranquilo rostro, levantándose del suelo y parándose justo al lado del joven. Hacia tiempo que no tenia la oportunidad de hablar con alguien de su misma estatura, por lo que en el fondo, se sintió levemente aliviado de que midieran prácticamente igual. No conocía a ese Doctor, lo cierto es que, al ser tan "introvertido", prácticamente sólo conocía a aquellos que lo habían asistido en alguno de sus tratamientos, los cuales eran básicamente enfermeras y enfermeros. - Me llamo Kashia Bythesea - dijo, de nuevo presentándose de forma aburrida y poco... sociable. Entonces, de casualidad se percató de que su identificador estaba en el suelo; debía haberse caído cuando se levantaba. En él decía claramente "Doctor Bythesea", un modo un tanto extraño de que él contrario supiera que eran "colegas".




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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kishi Nakegura el Jue Jul 02, 2015 9:40 am

Observó más atentamente al chiquillo ahora que tenía la ocasión. Llevaba el cabello húmedo y suelto, y junto a esa mirada asustada, le daba un aspecto muy vulnerable, como si te pidiera a gritos que lo protegieras. Eso enterneció sobremanera a Kishi, aunque no cambió demasiado su expresión, pues ya de por sí mostraba ese tipo de sentimientos aunque no hubiera razones para ello. Estaba delgado, lo cual lo preocupó, y su lado de médico empezó a pensar en dietas y comidas que ayudaran al joven a tener un aspecto más saludable, aunque realmente no parecía que padeciera ninguna patología mental de ese tipo. Aunque de todos modos, como solía pasarle, no se quedaría del todo tranquilo hasta que se olvidarse del tema. Rió alegremente con aquel comentario. Seguían fascinándole las ideas alocadas de los jóvenes, aunque él mismo en ocasiones pareciera más joven que la mayoría de los alumnos. Por eso se veía (según él) obligado a llevar aquella máscara perturbadora, pues no encontraba otra forma de que supieran diferenciarlo, a no ser que se pusiera una de esas horribles batas blancas. Aunque, siendo sinceros, a Kishi le encantaba la sensación que sentía cuando llevaba aquel pico negro, como si fuera un médico de la edad media, así que no se quejaba.-No lo creo. Es algo dura, pero no es difícil convencerlo. Aunque tú debes de haber cumplido un récord si has logrado que corra de esa manera...-comentó sin intención de preocupar de más al chico, apartándose para que pudiera salir sin problemas.

-No te preocupes, no ha sido ninguna molestia.-aseguró con una expresión suave. Ciertamente el doctor agradecía cada ocasión en la que podía ayudar a quien fuera de la manera que fuese, sintiéndose realizado cada vez. Habían tareas tontas como acercar un objeto, y otras más complicadas como tratar de convencer a un paciente que debe someterse a una operación si quiere sobrevivir, o dar el pésame por la pérdida. Ya fueran misiones sencillas o difíciles, Kishi disfrutaba con todas ellas.-Mucho gusto, Kishi Nakegura.-se presentó risueño, tendiéndole la mano. Echó un vistazo a su identificador y vio que eran compañeros de trabajo, aunque él no podía corroborarlo, pues siempre olvidaba ponérselo. A decir verdad, ya no tenía ni la más remota idea de dónde estaría esa plaquita de plástico.
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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kashia Bythesea el Sáb Jul 18, 2015 9:37 pm

Observó atentamente al joven de cabello plateado, parpadeando un par de veces mientras escuchaba lo que le decía. "Es algo dura", esa frase captó su atención ¿entonces esa enfermera no era así solo con él? eso probablemente lograba tranquilizarlo un poco, aunque eso no significaba que fuera menos incomodo, las personas como ella seguían siendo difíciles de tratar. Siguió escuchándolo, frunciendo levemente el ceño - Yo... no hice nada... - insistió, no molesto, simplemente desconcertado, pensando que realmente no recordaba haber hecho nada para que ella se molestara tanto con él - Solo porque estoy aquí - añadió murmurando, más para si mismo que para el contrario. Fue entonces cuando recordó que el identificador seguía en el suelo y se agachó para cogerlo, guardándolo en su bolsillo. En ese momento, mientras se  levantaba, se percató de que faltaba algo. Había un desagradable sentimiento de incomodidad recorriendolo y por un instante, tuvo que pensar bien de que se trataba. Finalmente, cuando una fuerte corriente de aire cruzó la ventana que estaba abierta y sacudió su cabello -ademas de algunos papeles que había encima de la mesa- se percató; sus cascabeles habían desaparecido.

Movió su mano hasta situarla en el mechón de cabello en el que deberían estar, pero no había nada. Se giró apresuradamente, observando el suelo inquieto, casi desesperado. Se agachó y buscó debajo de los muebles, en todos y cada uno de los rincones de la sala, para finalmente quedar sentado en el suelo y murmurar con una voz rota -...no están...- aquello era, muy probablemente, lo único que ese joven realmente atesoraba, lo único que valoraba, incluso por encima de su propia vida. Era extraño que no se hubiera percatado de su desaparición hasta ese momento ¿Cuando los había perdido? ¿Donde? ¿Seria capaz de encontrarlos? estaba tan preocupado y triste que sin darse cuenta empezó derramar lagrimas, quizás con una expresión carente de emociones, pero podía entenderse bastante bien aquello que estaba sintiendo.

En ese momento de desolación recordó que en el pasado, en una única ocasión, había sentido que esa mujer no era una mala persona. Fue una vez que había perdido su identificador -si, no era la primera vez que pasaba- y ella lo había encontrado por él. Pensó que quizás, si había tenido suerte, ella podría saber algo. Obviamente estaba fuera de su comprensión entender que, solo porque una única vez ella hubiese encontrado algo, no significaba que pudiera encontrar cualquier cosa en cualquier momento; el castaño era demasiado ingenuo para ello. Solo quería encontrar rápidamente sus cascabeles, cuanto antes, pues el simple hecho de pensar que no volvería a tenerlos con él nunca más hacían que se desesperara. Se levantó apresuradamente y se acercó al joven de cabellos plateados, tomándolo de las manos y mirándolo, casi como si le rogara - Necesito encontrarlos... ¿me ayudarías...? - preguntó, aun con una voz baja, sin darse cuenta de que siquiera había especificado que era aquello que buscaba tan desesperadamente.




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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kishi Nakegura el Miér Jul 22, 2015 8:03 am

Observó confuso cómo el menor parecía buscar desesperadamente algo, cada vez más nervioso y angustiado. Miró aquí y allá, pero no pareció encontrarlo. Lo miró preocupado, consciente de que perder algo de gran valor sentimental podía hacer más daño de lo que cualquier podría pensar o esperar. Cuando sus hijos todavía miraban con inocencia el mundo le hicieron cientos de regalos, hechos a mano, con cuidado y mimando hasta el último detalle para hacer sonreír a su padre incluso más de lo que ya solía. Pulseras, collares, figuras, dibujos, estatuas, muñecos, peluches... incluso, ya más mayores, llegaron a coserle una hermosa túnica tradicional que llevó durante muchos, muchos años. Con el tiempo todos aquellos detalles se habían perdido, roto o destrozado, haciendo que Kishi fuera consciente de que el tiempo corría en su contra. Ahora tan sólo guardaba el ropaje, gastado y maltrecho, y un par de accesorios aún más demacrados. Lo guardaba en su habitación, todo lo escondidos que podían llegar a estar en ese cuarto, receloso de lo que pudiera pasarles. En ese sentido, no se fiaba de nadie. Si perdiera de nuevo lo poco que le quedaba de su familia... Sabía que no los olvidaría jamás, pero no tener nada con lo que afirmar su existencia lo aterraba. Temía que llegara el día en el que los considerara un sueño, algo de lo que no podría estar seguro de que realmente pasó, dejándolos de lado sin remedio. Por ello empatizó con el muchacho, a sabiendas de cómo debía sentirse en ese momento.

Sonrió con dulzura, como solía, cuando le cogió de las manos, entre entrañado e intranquilo. No sabía de qué estaba hablando, pero su personalidad le impedía negarse. Aunque hubiera sido un elefante o una aguja, se veía obligado a ayudar a todo aquel que le pidiera ayuda, aunque realmente lo hacía gustoso y de corazón. Tan sólo se veía incapaz de tender su mano ante personas que disfrutaban de ver sufrir a los demás, ya fuera física o psicológicamente, y, muy a su pesar, aun así terminaba cediendo muchas veces. No podía evitarlo. Necesitaba sentirse solicitado, queriendo estar siempre ocupado ayudando a otras personas. Las horas desde que terminaba su jornada y conseguía dormirse se le antojaban eternas, y no sería una exageración si se dijera que escasas eran las veces en las que no hacía horas extras, o incluso turnos dobles.-Estaría encantado de ayudarte. ¿Qué es lo que buscas, exactamente?-pregunté con voz tranquila y relajada, apoyando las manos suavemente sobre sus pequeños hombros para intentar que estuviera menos nervioso. Buscar algo ya de por sí puede ser tarea complicada, pero estando crispado lo único que se consigue es ignorar lo que tienes delante.
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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kashia Bythesea el Dom Ago 09, 2015 1:37 pm

Estaba tan desesperado e inquieto que siquiera había notado el detalle de que no había mencionado que buscaba, más aun, siquiera había notado el agarre que había formado con el contrario. Al percatarse lo soltó, alejándose levemente y susurrando un casi insonoro "Lo siento", entre apenado e incomodo. Tocó su cabello y entonces con los dedos de la mano formó un pequeño circulo, dando quizás la idea de una canica o algo parecido - Cascabeles... - pronunció primeramente, sin ser más especifico que eso - Mis dos cascabeles... Siempre están en mi cabello... Pero ahora no... - si, tampoco sabia donde los había perdido, así pues no podía hacer demasiado para dar una pista de donde se encontraba o como los había perdido, aunque muy probablemente había sido mientras escapaba de la enfermera.

El nerviosismo lo invadía. No eran realmente costosos o algo parecido, simplemente tenían un increible valor sentimental para él. Durante los últimos 200 años había hecho barbaridades para que se conservaran y no terminaran rompiéndose. Eran para él lo único que conservaba de ese hombre, del único ser que alguna vez sintió un verdadero aprecio por él, fuera de aquello que sea un afecto material. No lo valoraba por su belleza o su cuerpo, simplemente por ser quien era. Aquello era lo normal, lo que cualquiera debería hacer al tratar con otra persona, pero en toda su vida, en toda su estúpidamente longeva vida, Yunuen había sido el único en demostrarle y enseñarle el significado de ser querido al joven e inexpresivo Kashia. Aquellos cascabeles habían sido en un inicio un indicador, algo que servia para que el joven ciego fuera capaz de saber donde se encontraba el castaño en todo momento. Con los años se volvió cada vez más inútil, pues lo cierto era que un guerrero como Yunuen no necesitaba hacer uso de ellos para sentir la presencia de Kashia, la cual era claramente inconfundible para él. Sin embargó el joven castaño siguió usándolos, llevándolos siempre consigo como si de un amuleto se tratasen, como si, de algún modo, fueran solo otra extensión más de su propio cuerpo.

Eran importantes, de eso no cabía duda. Y aunque no necesitaba que el joven doctor supiera el porque, no pudo evitar acercarse a él nuevamente, con los ojos levemente cristalinos, quizás al borde de las lagrimas - Son... mi más preciado tesoro - dijo tomándolo con cuidado de la manga de su polera, esta vez más consciente de si mismo y sus acciones. - Creo... Que fue cuando escapaba de "Marta" -  explicó no tan seguro de ello -  Aunque quizás ya no los llevaba... - si, sonaba como que no tenia la más mínima idea de donde podían estar y es que esa era simple y puramente la realidad. Eso solo hacia la situación más compleja y angustiante para él.




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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kishi Nakegura el Dom Ago 09, 2015 5:48 pm

El corazón se me encogió al ver el dolor de aquel muchacho. Yo tenía objetos importantes, cosas que con los años habían ido ganando peso hasta volverse tan imprescindibles como respirar, y entendía perfectamente cómo se sentía. Lamentablemente era inevitable que con los años aquellos detalles se perdieran, pero aun sabiendo eso, las ansias de volver a tenerlos en las manos podían llegar a volver a uno loco, y eso era algo que entendía muy bien. Por ello sonreí con dulzura y cogí a Kashia por los hombros, sin hacer fuerza ni presión, mirándolo a los ojos con aire tranquilizador. No sabía si se podrían encontrar, si alguien los habría recogido o si estarían aplastados en cualquier pasillo, pero mi primer deber en ese momento era conseguir que el chico no entrara en pánico y centrara sus ideas.-No te preocupes. Hay un dicho que dice "Lo que no se llevan los ladrones, aparece por los rincones". Aquí todos son muy amables, así que estoy seguro que terminarán apareciendo.-expliqué relajando la sonrisa pero sin perder ese aura encantador que me caracterizaba. Me separé un poco del chico, consciente de que a las personas tímidas el repentino contacto físico podía serles un problema, y puse los brazos en jarras, dispuesto a ayudarlo aunque eso me tomara toda la tarde. Al fin y al cabo no tenía ningún paciente realmente grave, y si tenía que hacer horas extra sería un alivio para mí. Llevaba ya varios centenares de años sin compartir la vida con nadie, pero las casas vacías seguían siendo un obstáculo para mí. Más que relajarme me estresaban, y fuera de las noches lluviosas, me costaba relajarme lo suficiente como para dormir apaciblemente. Uno no se siente solo hasta que sabe lo que es no tener a nadie, y tras la muerte de Gen comprobé que no estaba hecho para dormir solo. Tantos años y todavía no era capaz de aceptar que no hubiera nadie a mi lado al despertar... estaba hecho un caso, definitivamente.

-Lo primero es lo primero: hay que eliminar posibles sitios donde encontrarlo.-dije más serio, poniéndome a pensar un plan para que encontrar aquel par de esferas fuera una tarea más amena. Me llevé una mano a la barbilla y aguanté el brazo con el otro, adoptando una posición más pensativa, o al menos más propia de los clichés de poses pensativas-Al llegar aquí estoy seguro de que no los llevabas porque no los he oído, así que podemos quitarnos de encima el buscar por aquí. Por otro lado eres un chico pequeño y no creo que hagas demasiado ruido al andar, así que contando con el hecho de que Marta ya tiene una edad, lo más probable es que los llevases puestos mientras te perseguía.-expliqué rascándome la barbilla, tratando de cerrar todavía más el círculo de posibilidades. Hacer aquel tipo de deducciones era muy útil, aunque tenías que tener cuidado, porque si te equivocabas podías estar tres horas buscando en el sitio que no era y sin pensar en otras posibilidades-Claro que pudo encontrarte, de modo que no debías de estar muy lejos de aquí cuando se te cayeron. El ruido que hicieron al caer debió guiar a Marta hacia aquí.-expliqué satisfecho, volviendo a poner los brazos en jarras para sonreír con energía-Por lo que lo más probable es que estén en este mismo pasillo.-finalicé risueño, con la mirada decidida a ayudar y el espíritu lleno de ánimos.
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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kashia Bythesea el Vie Ago 21, 2015 2:47 pm

-Su cuerpo se tensó cuando el joven de cabellos plateados le puso las manos en los hombros, tratando de no alejarse ni sobre reaccionar, pues sabia bien que era una buena persona, a pesar de la incomodidad que esa proximidad le hacia sentir. Escuchó las palabras que le dedicó, tratando de creérselas y no preocuparse tanto, aunque sabia que era imposible; esos cascabeles para él eran el único e invaluable recuerdo del hombre al que una vez amó y probablemente, la única prueba física que demostraba que no había sido una creación de su propia imaginación, si no alguien que en efecto existió y estuvo a su lado... No pudo evitar sentirse irremediablemente aliviado cuando el contrario cuando se separó, mostrándolo inconscientemente en su rostro. Observó como cambiaba de posición a una llena de determinación y luego empezaba un seguido de deducciones a las cuales Kashia apenas y pudo seguirlas el ritmo. Era inteligente, si, pero esa inteligencia quedaba opacada por toda la falta de conocimiento a cerca del mundo que tenia, por esa ignorancia que había adquirido al pasa tantos años solo, sin que nadie le explicada nada, solo rodeado de naturaleza y animales. Decidió confiar en el otro joven, pensando que, si más no, el parecía estar bastante seguro de lo que estaba diciendo y deduciendo.

Al final llegó a una conclusión "Debían estar en ese mismo pasillo". Se dirigió hacia la puerta apresuradamente, saliendo y buscando con desesperación donde podían estar. Se agachó y buscó por debajo de los escasos muebles que habían. Finalmente alargó su mano hasta una esquina y alzó una cinta de color blanco, dirigiéndole la mirada al contrario - Yo... Suelo recogerlos en esto... - dijo algo preocupado, pues a pesar de que la cinta ciertamente estaba allí, no había ni rastro de sus cascabeles. Se llevó la mano que sujetaba la cinta al pecho, apretando con fuerte su puño, arrugando aquella fina cinta entre sus dedos. Expiró aire para luego soltarlo levemente, tranquilizándose a si mismo de forma natural y levantándose, siendo que en ese momento se encontrada con las rodillas apoyadas en el suelo. Se acercó al de cabellos plateados y lo miró, con una mirada un tanto más firme, aunque estaba lejos de ser realmente "firme" como el habría deseado - Y-yo... - pronuncio en primera instancia, para luego parar momentáneamente, como si estuviera eligiendo muy cuidadosamente cada una de las palabras que iba a usar - No soy bueno... Encontrando cosas... - confesó en primera instancia, aunque era algo fácil de deducir; es complejo encontrar algo alterado y nervioso como solía ponerse él - P-pero es importante, así que... No volveré a perderlo, nunca más, así que... ¿Me ayudarás un poco más? - sabia que el contrario era una buena persona, pero estaba trabajando y realmente temía que por una u otra razón terminara nuevamente a su suerte. Se estaba repitiendo, sí, pero para el joven era algo inevitable, pues "depender de otros" no era algo que acostumbrara a hacer, más bien, simplemente, era algo que nunca había tenido la oportunidad de experimentar.




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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kishi Nakegura el Dom Ago 23, 2015 7:06 pm

Miré enternecido al chico sintiendo unas ganas horribles de acariciarlo. Sin embargo había visto que no era muy dado al contacto directo, por lo que me abstuve de hacer cualquier movimiento que implicase tocarlo. Sonreí encantado y lo miré más que dispuesto a ayudarlo, con los brazos en jarras y una actitud preparada.-De hecho no pensaba dejar de buscar hasta que aparecieran, así que no es ningún problema.-dije antes de fijarme en la cinta.-Pero que hayan aparecido esas cintas es una muy buena señal. Significa que no están muy lejos... O al menos no lo estaban hace un rato.-me quedé pensando unos segundos, buscando opciones. Ya habíamos mirado por aquella zona, así que no estaban... Para bien o para mal aquella era una zona en general transitada por pocas personas, por lo que habían pocas opciones.-Si definitivamente no están por aquí... Lo más probable es que los haya cogido alguien.-dije sin dejar que los ánimos decayeran.-Por suerte por aquí no pasan más que algunos doctores y enfermeras, así que no hay muchas opciones a los que preguntar.-sonreí para animarlo. Cierto era que cada vez se hacía más difícil encontrarlos, pero eso no significaba que fuera a ser imposible. Yo seguía diciendo que la gente de aquel hospital era amable, y no pensaba que nadie se hubiera llevado unos cascabeles por la cara. Era poco probable, porque no era uno de esos objetos que suelen considerar valiosos.-Yo voy a preguntar en los despachos, tú comprueba que no haya rodado algo más lejos, que a veces hay corriente de aire y nunca se sabe.

Comencé a pensar qué doctores tenían despacho en aquel pasillo, y qué enfermeros pasaban más por allí. Hice una lista mental y fui puerta por puerta, preguntando por los pequeños e importantes objetos. Lamentablemente, nadie parecía haber siquiera salido de aquellos cubículos en toda la tarde. Suspiré al cerrar la quinta y última puerta. Al final del pasillo estaba el despacho de algunas enfermeras que no solían pasarse mucho por allí por lo ocupadas que estaban, pero... Que todavía no hubieran aparecido podía ser bueno, porque quedaban menos opciones, pero a la vez era malo, porque, bueno, quedaban menos opciones. Hinché el pecho y me obligué a ser positivo. Aunque en este caso no hubiera ninguna herida de por medio el bienestar de las personas seguía siendo mi prioridad, y no podría sentirme bien de ninguna de las maneras si dejara que aquel chico perdiera lo más importante que tenía. No, para nada. Volvió con el muchacho y antes de que le dijera nada se le pasó una idea por la cabeza. Una de sus últimas opciones, quizá, pero algo le decía que estaba en lo cierto.-Kashia, creo que ya sé dónde pueden estar.-sonrió ampliamente-Aunque me temo que tendremos que volver a ver a Marta.
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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kashia Bythesea el Miér Sep 09, 2015 2:52 pm

Era un alivio saber que ese joven doctor era tan buena persona. Siempre sentía esa especie de temor a que otros lo dejarán solo, simple y puramente porque era un joven difícil de entender además de poco sociable. Pero el contrario no era así. Estaba ayudándolo a pesar de que siquiera lo conocía bien, por el simple hecho de ser alguien de buena fe. Estaba asustado, triste y dolido, pero a pesar de todo una tenue sonrisa se dibujó en sus labios; sentía que con su ayuda serian capaces de encontrarlos.

Pero por más que buscaban no avanzaban en nada, no había rastro de los cascabeles. El joven de largos cabellos castaños no pudo evitar sentirse nuevamente decaído ante tal realidad. ¿Había sido muy inocente? Probablemente, siempre lo era. No podía evitarlo, aun habiendo vivido cosas terribles en el fondo seguía siendo no más que un niño, uno de puro y triste que, sin más, por temor, había decidido esconderse en si mismo. Sus ojos se pusieron vidriosos y unas casi imperceptibles lagrimas se asomaron, dispuestas a deslizarse por sus mejillas en cualquier momento. Pero allí estaba otra vez ese doctor, con una pose animada y ese entusiasmo esperanzador que Kashia nunca poseería. Decía creer saber donde podían estar en realidad. De los labios del contrario salió el nombre de "Marta", uno que sin duda no le provocaba ningún buen recuerdo. ¿Pero que importaba? Solo quería tener sus cascabeles nuevamente junto a él, lo demás le daba igual. Incluso si debía enfrentar a esa mujer estaba bien, siempre y cuando los encontrara, todo estaría bien.

No tardaron demasiado en llegar al despacho de esa mujer. El joven ninfo picó a la puerta tres veces, de forma suave y delicada, justo como él. Desde dentro se escuchó el sonido de alguien acercándose y por puro instinto se escondió a medias detrás del otro doctor, agarrándose a su camisa; inconscientemente le había tomado una leve confianza. La mujer abrió la puerta y vio aquella peculiar pareja, llevándose la mano al rostro y cubriéndolo parcialmente con esta, suspirando. Kashia se aferró más al contrario - Dr. Bythesea, no debería interrumpir el trabajo de otros sólo para... - Los ojos del joven se inundaron dramáticamente sin remedio, mientras la mujer retrocedía levemente con un tic en el ojo; era débil ante las lagrimas de ese joven, junto con sus grandes, redondos y hermosos ojos - E-en todo caso ¿No era hoy su día libre? ¡Le dije que debía trabajar menos! Incluso si son horas extra, uno no puede trabajar absolutamente todos los días - trataba de explicarlo de modo que el joven lo comprendiera, pues sabia perfectamente como era; ya estaba acostumbrada a tratar con él. La mujer jamás lo reconocería, pero trataba al chico como a un hijo, pensando en su bienestar, esa personalidad inocente e dócil despertaba un irremediable instinto maternal en ella. Suspiró - ¿Tiene algún problema con la residencia? - preguntó finalmente, pensando que quizás el problema estaba allí. El joven negó con la cabeza - Se siente... Vació... Da miedo... - Explicó, atreviéndose a cruzar miradas con ella, solo momentáneamente. Antes de que pudiera decir nada al respecto el joven volvió a hablar - ¿Ha visto... mis... cascabeles? - preguntó, temeroso de su respuesta. Si ella no los tenia, ya no había esperanza.




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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kishi Nakegura el Sáb Sep 12, 2015 6:21 pm

Observé en silencio cómo conversaban patosamente, sonriendo como siempre de aquella manera sutil que ya era tan automáticamente en mí. Era ciertamente tierno ver a aquel par intentar tener una conversación medianamente natural, aunque se les hiciera algo complicado. Kashia parecía ser un muchacho extremadamente tímido y poco conversador, y Marta era una mujer directa y sin mucho don de gentes. Amables y encantadores los dos, eso sin dudarlo, pero sus personalidades chocaban y se hacía curioso de ver. Además, ¿a quién no se le ablanda el corazón al ver cómo se despierta el instinto maternal en una mujer? Yo siempre he pensado que es una de las cosas más bonitas que existe en el mundo... La primera vez que Gen cogió a Kouta prácticamente se me paró el corazón. Tanto amor, tanta ternura... ¡Sólo un hijo y una madre podrían crear tales sensaciones! Incluso si eran como ellos dos, aunque fuera remotamente. Ensanché mi sonrisa y los miré divertido antes de esperar expectante la respuesta de la enfermera jefe.

-¿Cascabeles?-repitió extrañada, alzando una ceja. Puso los brazos en jarras y comenzó a pensar, tratando de recordar lo que ambos esperábamos que hubiera visto-Hum... No, diría que no.-terminó por decir, rascándose la nuca. Hundí los hombros y mostré un ánimo obviamente desanimado en mi expresión, desesperanzado. Realmente creí que ella los tendría... Miré al muchacho preocupado, pero no pude pensar demasiado, porque la mujer dio un pequeño y mostró sorpresa en sus ojos.-Ah, pero Cristina antes ha comentado no sé qué de unas pelotitas. Esperad.-avisó antes de entrar de nuevo, dejando la puerta levemente abierta. No me vi con corazón de decirle nada al pequeño por si acaso. Si aquella última esperanza no resultaba ser, no valdría nada de lo que pudiera decirle... Perder algo que te aprecias nunca es fácil, y, de hecho, algunas veces agradeces que nadie intente consolarte. Todo te suena... vacío. Por ello preferí esperar con los brazos cruzados a que Marta volviera. No tardó demasiado, apenas un minuto. Por suerte. ¡No había visto los cascabeles nunca y ya tenía el corazón nervioso!-¿Son estos?-preguntó mostrando un par de esferas brillantes que estaba seguro que el muchacho reconocería. Mostré pura alegría en la mirada y observé al chiquillo expectante, deseoso de ver su cara.
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Re: Dos "K" medicinales [Privado Kashia]

Mensaje por Kashia Bythesea el Vie Oct 09, 2015 2:32 pm

Su corazón se encogió ante tal respuesta y de un momento a otro, la esperanza volvió a invadirlo. No le importaba quien era Cristina, pero si lo que había encontrado eran sus cascabeles definitivamente le estaría eternamente agradecido. No fueron más de 2 minutos, pero en ese corto tiempo era tal el temor y nerviosismo que sentía que no podía dejar de temblar. Quizás llegaría un día en que esos cascabeles dejarían de ser lo más importante en su vida, pero en ese momento lo eran todo para él. Podía sentir como los latidos de su corazón resonaban por todo su cuerpo, mientras, por puro instinto, se aferraba fuertemente a la camisa del otro medico. Al verla volver observó las manos de la mujer aterrado y tras hacerlo, de golpe, sin más, cayó al suelo. En ningún momento soltó la camisa del contrario, por lo que probablemente le dio un tirón, pero nada importaba. Unas finas lagrimas se deslizaron por ese rostro inexpresivo suyo y con los labios temblorosos susurró- Si, son esos -había perdido toda la fuerza en sus piernas. La enfermera se inclinó levemente y le entregó los cascabeles al joven- Es un alivio, vaya con más cuidado la próxima vez, Dr. Bythesea. Son importantes ¿verdad? -Era un poco tosca, pero se notaba que se alegraba de que el joven doctor los hubiera recuperado.

El castaño se levantó como pudo, quizás con algo de torpeza -pues sus piernas seguían débiles y temblorosas- y en una apresurada reverencia dijo- Muchas gracias por ayudarme... -Para luego salir corriendo a una velocidad bastante interesante, considerando que hacia apenas unos instantes siquiera podía levantarse correctamente. Pero en ese momento quería estar solo. Necesitaba estarlo. Se iría a los jardines y treparía algún árbol, quedándose acurrucado en la cima, escuchando el rumor de las conversaciones ajenas, viendo la gente pasar, sintiendo que, definitivamente no estaba solo en ese lugar. Y al mismo tiempo aferrándose a esas pequeñas esferas, recordando todo lo que estas significaban para él. Y nuevamente, aprendiendo a atesorarlas como el primer día que las recibió.

Más tarde probablemente se daría cuenta de cuan grosero de su parte había sido irse de ese modo y, entonces, iría tímidamente a disculparse con el otro doctor, quien amablemente lo había ayudado. Y de nuevo, posiblemente, pensaría "Ah, si solo pudiera ser como esta persona...".




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